Los nutrientes esenciales para los niños

Todas y todos necesitamos una gran diversidad de nutrición para gozar de una excelente salud y bienestar; y los niños no son ajenos a esto, sino que, todo lo contrario, ellos están en un proceso de crecimiento y desarrollo, por ello requieren una nutrición adecuada y balanceada para que puedan desarrollar todo su potencial físico, psicológico e intelectual; por eso, en este artículo vamos a desglosar uno a uno los diez nutrientes esenciales para el desarrollo óptimo de los más pequeños.

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Vitamina A: Esta vitamina participa en la regeneración y reproducción celular, así como en el desarrollo y mantenimiento de una adecuada visión; también, tiene un efecto protector contra las infecciones; de igual modo, favorece el desarrollo óseo y dental e interviene en la formación del sistema nervioso; la vitamina A se encuentra en los huevos, la mantequilla, la carne, los pescados grasos y el queso, la zanahoria, el tomate, los vegetales verdes y en las frutas rojas y amarillas.

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Vitamina C: Uno de los mejores antioxidantes que además contribuye a la formación del colágeno de la piel, garantiza un adecuado desarrollo de los huesos y los dientes y favorece la absorción del hierro; la vitamina C se encuentra en la naranja, el limón, el mango, el kiwi, el brócoli, el tomate y la fresa (o frutilla).

Vitamina D: También conocida como la vitamina de la luz solar, recibe su nombre debido a que su fuente principal es la luz del sol cuando entra en contacto con la piel; hace posible que el calcio y el fósforo sean absorbidos para mineralizar los huesos y los dientes, así como también regula los niveles de calcio de la sangre; otras fuentes de vitamina D son la mantequilla, el queso, el atún y el salmón.

Vitamina E: Otro poderoso antioxidante, este favorece el desarrollo del sistema reproductivo, tiene un efecto protector sobre la piel, mantiene el correcto funcionamiento del metabolismo y del sistema inmunológico y ayuda a reparar el ADN; las fuentes óptimas de esta vitamina se encuentran en la leche materna, el aceite de oliva, en los frutos secos como las nueces, las almendras y las avellanas, así como también en el brócoli y la espinaca.

Calcio: Este mineral garantiza la homeostasis y regula el crecimiento normal, contribuye a la formación de los dientes y los huesos, así como al adecuado funcionamiento del sistema nervioso; además favorece la coagulación de la sangre y permite transformar los alimentos en energía; está disponible en el sésamo (ajonjolí), las almendras, los productos lácteos y los vegetales verdes.

Hierro: Se encarga de transportar el oxígeno a todo el organismo a través de los glóbulos rojos y se puede encontrar en todo tipo de carnes, mariscos y en el hígado.

Magnesio: Parte esencial de la contracción y la relajación muscular, la transmisión del impulso nervioso, la producción de proteínas, la producción y el transporte de energía y la formación de los huesos y dientes son algunas de las funciones que desempeña el magnesio, el cual se puede hallar en frutas como la banana y el albaricoque (o damasco), en el aguacate (o palta), el chocolate y en el arroz integral.

Potasio: Este mineral regula los fluidos del cuerpo, la transmisión del impulso nervioso y mantiene la adecuada función muscular; podemos encontrar potasio en la leche, las frutas, distintos tipos de carne, así como en cereales, vegetales y legumbres.

Zinc: Ayuda al crecimiento y el desarrollo, la maduración sexual y el sistema inmune, encontrándose en ostras, mariscos y la leche.

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Ácidos grasos: A pesar de su mala fama, la grasa es necesaria para la formación y el mantenimiento de importantes tejidos en el organismo, como los del cerebro y el sistema cardiovascular; por lo tanto, a los niños hay que proveerles distintas fuentes de grasas saturadas e insaturadas; entre las primeras están los lácteos, el coco, la carne, la mantequilla y el tocino, mientras que el atún, el salmón, la caballa, las nueces, el aceite de oliva y el aguacate son fuentes de grasas insaturadas.