ALIMENTOS FUNCIONALES: Complementos para una vida saludable

De seguro ya los viste en el supermercado, y con toda seguridad, ya ingeriste alimentos de este tipo sin saberlo. Es que se encuentran en muchos tipos y versiones de alimentos, desde el alimento in natura (frutas y verduras aportan vitaminas y minerales que son muy beneficiosos para la salud), hasta un alimento procesado al cual se ha añadido o incluso quitado un nutriente para la mejora de la salud y el bienestar.

Conceptualmente, según el Food Information Council (FIC), un alimento funcional es aquel que proporciona beneficios para la salud, más allá de la nutrición básica. Son alimentos que mejoran en una o varias funciones en el organismo.

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Desde el punto de vista práctico, un alimento funcional puede ser:

  • Un alimento natural en el que uno de sus componentes ha sido mejorado mediante condiciones especiales de cultivo.
  • Un alimento al que se ha añadido un componente para que produzca beneficios para la salud.
  • Un alimento del cual se ha eliminado un componente para que produzca menos efectos adversos sobre la salud.
  • Un alimento en el que la naturaleza de uno o más de sus componentes ha sido modificada químicamente para mejorar la salud.
  • Un alimento en el que la biodisponibilidad de uno o más de sus componentes ha sido aumentada para mejorar la asimilación de un componente beneficioso.
  • Cualquier combinación de las posibilidades anteriores.

Componentes que hacen que un alimento sea funcional

Los componentes más destacables son:

  • Fibra dietética: favorece el tránsito intestinal (previene o mejora el estreñimiento), aporta sensación de saciedad, contribuye a la prevención de alteraciones y enfermedades (ayuda a reducir tasas de colesterol en sangre, mejora el control de la glucemia, diluye agentes nocivos, entre ellos sustancias carcinógenas).
  • Aminoácidos: acciones frente al sistema nervioso y el funcionamiento del sistema inmune; poseen un efecto hipnótico y sedante; actúan favorablemente en situaciones de fatiga y estrés; estimulan la función inmunológica.
  • Ácidos grasos insaturados: los monoinsaturados protegen el sistema cardiovascular, reduciendo niveles de colesterol total en sangre a expensas del “colesterol malo” (LDL) y aumentan el “colesterol bueno” (HDL); los poliinsaturados recuden el colesterol total y triglicéridos en sangre.
  • Fitoesteroles: son sustancias similares al colesterol humano, presentes en algunos vegetales. Bloquean la absorción de “colesterol malo”, por lo que se expulsa con las heces.
  • Vitaminas y minerales: nutrientes esenciales para un buen funcionamiento del organismo. Cantidades  adecuadas de estos nutrientes previenen múltiples trastornos y enfermedades (vitamina B9 en el embarazo para prevenir la espina bífida, vitamina D facilita la fijación del calcio en huesos y dientes, hierro previene la anemia ferropénica, el calcio es esencial para evitar la desmineralización ósea).
  • Antioxidantes: son componentes de los alimentos que contribuyen a evitar la acción nociva de los radicales libres sobre nuestro organismo.
  • Bacterias ácido-lácticas (probióticos): son microorganismos vivos que al ser ingeridos en cantidades suficientes contribuyen a equilibrar la flora intestinal; potencian nuestro sistema inmune.
  • Fructooligosacáridos (prebióticos): mejora la microflora y tránsito intestinales, tiene efecto protector frente el cáncer de intestino grueso, acción positiva sobre el sistema inmune, favorece la absorción de calcio en nuestro organismo.
  • Sustancias excitantes y tranquilizantes: entre las excitantes tenemos la cafeína, el ginseng y el guaraná; y entre las tranquilizantes se tienen valeriana y melisa; estas sustancias estimulan el sistema nervioso y mejoran funciones psicológicas, siempre y cuando se ingieran en cantidades moderadas.

Tipos de Alimentos Funcionales

  • Lácteos: leche digestiva o baja en lactosa; leche enriquecida en vitaminas o minerales (enriquecidas en calcio, magnesio, vitaminas A, D y E, enriquecidas en vitaminas B6, B9 y B12); leche desnatada con fibra soluble; leche modificada en grasa – omega-2; lácteos bajos en grasa; alimentos probióticos (yogur y leches fermentadas); yogur con fitoesteroles.
  • Cereales: cereales de desayuno fortificados; cereales integrales; barritas energéticas.
  • Bebidas: zumos y bebidas enriquecidas, bebidas estimulantes, bebidas isotónicas.
  • Huevos: huevos con DHA
  • Carnes y derivados: fiambres bajo en sal; jamón cocido bajo en grasa; derivados cárnicos funcionales.
  • Grasas: margarinas enriquecidas; margarinas ricas en fitoesteroles; aceite de girasol rico en ácido oleico.
  • Condimentos: sal yodada.
  • Bajos en calorías: alimentos bajos en calorías (light).

Hay que tener en cuenta que los alimentos funcionales (los procesados, los que se han añadido un componente que los hacen funcionales) no curan, ni previenen por sí solos alteraciones o enfermedades, y no son indispensables. Sin embargo, si consumidos dentro de una dieta equilibrada y estilo de vida saludable, pueden mejorar la salud y hasta podrían prevenir ciertas enfermedades.

Recuerden consumir con moderación, porque muchos alimentos vienen con nutrientes añadidos, y el consumo en exceso de ciertos nutrientes puede ser tóxico para la salud, teniendo así un efecto contrario al que buscamos al ingerir este tipo de alimentos.

Sobre la autora:

  • Luciana Oliveira
  • Lic. Nutrición y Dietética
  • CNP 4555
  • Evaluación nutricional integral
  • Para consultas: lucianakoliveira@hotmail.com
Luciana Oliveira

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