La relajante dieta de la bella durmiente

La rutina del día a día de cada una de nosotras nos obliga a dormir muy poco, pues llegamos cansadas a casa a hacer las cosas pendientes y tratar de relajarnos un poco antes de ir a dormir y tener que levantarnos ni bien suena la alarma para tener que ver en el espejo que estamos con el cutis reseco, los ojos hinchados y muchas veces incluso de mal humor.

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A lo largo de una jornada estresante tu cuerpo pide carbohidratos, y al terminar el día vuelves a casa sintiéndote fatal, le diste a tu cuerpo una bomba de estimulantes que terminarán engordándote; y es que dormir poco nos pone más vulnerables de lo que pensamos.

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Muchos estudios han demostrado que dormir menos de siete horas y media al día nos puede provocar un desequilibrio generalizado que también se manifiesta en nuestro peso.

La dieta de la bella durmiente no es propiamente una dieta como la que estamos acostumbradas, esta dieta intenta poner en orden todos los ciclos vitales a partir de uno de ellos: el sueño.

Explicándolo a detalle, si dormimos mal nos pondremos irritables o ansiosas y estaremos propensas a ingerir ciertos alimentos que nos reconfortan, generalmente altos en carbohidratos y proteínas necesarios para mantener al cuerpo activo y al cerebro alerta; sin embargo, esta sensación de alivio es pasajera porque las calorías no sustituyen las horas de sueño; si, en cambio, dormimos suficientes horas, nos sentiremos con más energía y claridad, por lo que nuestro cuerpo no nos pedirá raciones de comida hipercalóricos.

Si dormimos poco provocaremos desajustes hormonales similares a los causados por el estrés; esto sucede porque cuando los sentidos no están tan alertas como deberían, nos volvemos vulnerables ante peligros o amenazas, y esto es interpretado por nuestro organismo como una situación estresante; esto ocasiona que el cuerpo reaccione generando tres hormonas básicas: norepinefrina y adrenalina, cuya función es mantenernos alertas para huir o enfrentar amenazas; e hidrocortisona, que da la señal para acumular grasa en el área central del cuerpo, de manera que se tengan reservas para momentos difíciles o de gran tensión; en cambio sí duermes lo suficiente, harás que dejes de poner a tu cuerpo en un “eterno momento difícil”, y es muy probable que tu abdomen pierda volumen naturalmente.

Tienes que tener en cuenta que un sueño reparador de siete horas y media es mejor que doce horas de mal sueño; durante la noche nuestro cuerpo segrega sustancias (como la hormona del crecimiento) necesarias para la regeneración celular; por eso hay que encontrar la manera de relajarnos antes de dormir y durante el sueño; un baño caliente, una infusión relajante, una vela de aromaterapia, música o una lectura tranquila preparan al cuerpo para el descanso; de igual manera es importante que nuestro lugar de descanso sea perfecto para disfrutar de un agradable sueño reparador.

Según los expertos, irse a la cama con el estómago vacío no es muy recomendable, ya que durante la noche el cuerpo también necesita nutrientes para cumplir con sus funciones básicas; pero no debemos de exagerar; no debes de ingerir café, chocolate, carne o irritantes después de las 5:00 de la tarde; lo más adecuado es cenar ligero dos horas antes de irse a la cama.

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Es importante establecer una rutina para dormir y tratar de respetarla siempre:

  • Levantarse y acostarse todos los días a la misma hora
  • Dormir, cuando menos, siete horas y media continuas
  • Estar atentos a la calidad del sueño

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