Hábitos que perjudican nuestra salud mental

La salud de nuestro cuerpo está relacionada directamente con la salud mental, es por eso que hacemos a diario puede repercutir para bien o para mal; pero nunca es tarde para comenzar a cambiar aquello que nos hace daño, como, por ejemplo, las costumbres que empeoran nuestra salud mental.

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No hacer ejercicio: El hacer ejercicios regularmente no solo sirve para mantenernos en forma, pues tiene un efecto positivo en las sustancias químicas del cerebro y en las hormonas que tienen incidencia en el estado de ánimo; si te cuesta mucho seguir un programa de entrenamiento o ir al gimnasio, entonces, puedes hacer tus actividades diarias más saludables, como, por ejemplo, ir a buscar a los niños a pie en lugar de usar el coche o bajar antes del autobús para ir a la oficina.

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Tener todo desordenado: Es costumbre decir que cómo está la casa o la habitación de una persona refleja su estado mental; si está todo desordenado tal vez se refiera a que no hay muchas cosas claras en tu vida; el hecho de no acomodar puede deberse a algunos trastornos psicológicos y se relaciona con la ansiedad, la depresión y hasta el aumento de peso.

Dormir poco: Es una de las principales causas del estrés y las enfermedades; si los trastornos del sueño se vuelven crónicos, aumentará el riesgo de padecer depresión o ansiedad; que tu prioridad sea siempre dormir y evitar aquellos alimentos que no te permiten descansar bien como la cafeína, el alcohol o los fritos por la noche.

Beber en exceso: Debes limitar la cantidad que bebes cada semana hasta un nivel moderado, es decir, un vaso al día para las mujeres y dos para los hombres; si tienes una fiesta u otra ocasión especial, puedes superar esto, pero siempre teniendo en cuenta no mezclar bebidas y de beber agua de manera alternada.

No hablar con los demás: La sociedad está más cerca del aislamiento que de las reuniones; todo ocurre a través de un ordenador o teléfono móvil; esto trae como consecuencia dejar de lado las relaciones “cara a cara”, conllevando a una depresión y tristeza que a veces no se puede explicar; recuerda cuándo fue la última vez que viste a tus amigos, tu familia o hasta tus vecinos.

Tener pensamientos obsesivos: Cuan estás pensando siempre lo mismo, una y otra vez estresa la mente, acelera el corazón y liberas hormonas como el cortisol y la adrenalina, debilitando tu salud en todo sentido; aprende a reconocer cuando un pensamiento es recurrente o frecuente en tu cerebro y evítalo con otras ideas diferentes; por ejemplo, si deseas conseguir pareja y estás todo el tiempo pensando en ello, es más que probable que continúes solo; en vez de ello, aprovecha para pensar en los buenos momentos que pasas con amigos o qué debes comprar para la cena.

Trabajar demasiado: Debes tener presente que el descanso y el esparcimiento son esenciales para la salud física y mental; piensa en tus valores y prioridades, siempre aparta tiempo para estar con tus seres queridos y hacer lo que más te gusta (leer, pasear, mirar una película, dormir hasta tarde, etc).

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Ser muy pesimista: Según estudios, aquellas personas que ven el mundo como negativo, que todo alrededor está mal y que no hay soluciones posibles, viven menos; hay que ver el medio vaso lleno, porque de lo contrario, se es más vulnerable a padecer de ansiedad, depresión, insomnio, etc.; enfócate en lo bueno que tiene tu vida (que es mucho) y siéntete feliz por todo lo que tienes.

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